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Elección de intervenciones para el trastorno del espectro autista

Elección de intervenciones para el trastorno del espectro autista

Elegir intervenciones basadas en evidencia para el trastorno del espectro autista

No le daría a su hijo un medicamento si no creyera que funcionó, o si no se ha probado que sea efectivo y seguro de usar. Entonces, antes de asumir que una intervención para el trastorno del espectro autista (TEA) es efectiva y segura, es mejor buscar información confiable al respecto.

Las intervenciones que se basan en evidencia científicamente validada y confiable son las que tienen más probabilidades de:

  • ayuda a tu hijo
  • valen la pena el tiempo, el dinero y la energía que tiene que invertir
  • Estar seguro para su hijo.

Aquí hay algunos consejos para elegir sabiamente y pensar críticamente sobre las intervenciones individuales.

Cuestiona los reclamos
A veces es difícil saber si una intervención para el TEA realmente ayuda a los niños. A menudo esto se debe a que no está claro qué reclamos se hacen sobre la intervención, o cuáles se supone que son los resultados de la intervención.

Por ejemplo, la afirmación podría ser que una intervención ayudará a su hijo a "comportarse mejor", "ser más sociable" o incluso "curarlo".

Para saber si las reclamaciones son válidas, puede preguntar:

  • ¿Cómo sabrá si la intervención ha funcionado?
  • ¿Qué significa realmente 'mejor', 'mejora' o 'cura'? Es decir, ¿qué cambios en su hijo debería esperar ver?
  • ¿Cómo se medirán los cambios?
  • ¿Podrían los cambios ser medidos por alguien (objetivamente)?
  • ¿Existe un riesgo de sesgo o de ver lo que quieres ver?

Cuestiona la evidencia
Es fácil sentirse sobrecargado con información sobre intervenciones o convencido de que algo funcionará; después de todo, desea ayudar a su hijo. Es posible que reciba consejos contradictorios (incluso de profesionales) sobre lo que ayudará.

En estas circunstancias, vale la pena preguntar qué evidencia hay de que la intervención hace lo que dice, y qué tan buena es esa evidencia. No siempre podrá encontrar evidencia clara y concluyente. Por ejemplo, la investigación podría decir que la intervención ayuda solo a algunos niños o algunos problemas. Todavía es mejor obtener tanta información como sea posible.

Aquí hay algunas preguntas que pueden ayudarlo averiguar qué evidencia hay para la intervencióny qué tan buena es la evidencia:

  • ¿Se ha probado la intervención?
  • ¿Se ha probado con niños como su hijo?
  • ¿Podría la prueba ser influenciada por la persona que realiza la investigación?
  • Durante la prueba, ¿podrían otros factores como las expectativas de los padres o el terapeuta haber influido en los resultados? ¿Qué pasa con el efecto placebo?
  • ¿Se usó un grupo de control (o 'grupo de comparación') en la prueba?

Aquí hay algunas preguntas que puede hacer sobre ciencia detrás de la intervención.

  • ¿Han probado otras personas esta terapia y han obtenido los mismos resultados? Esto también ayuda a garantizar que los resultados que obtuvo un investigador no se debieron a otros factores, y de hecho se debieron a la terapia.
  • ¿Se publicaron los resultados en una revista científica? Esto es importante porque los expertos analizan cuidadosamente los resultados antes de poder publicarlos en una revista. Significa que puede confiar en los resultados más que si la información está solo en un sitio web.
  • ¿Se publicaron los resultados más de una vez, o como parte de un estudio más amplio como una revisión sistemática?
  • ¿Puedo obtener copias de lo que se publica?
La evidencia sugiere que las intervenciones tempranas con un enfoque conductual o educativo tienen los mejores resultados para la mayoría de los niños con TEA. Estas intervenciones incluyen aquellas basadas en los principios del Análisis de Comportamiento Aplicado, por ejemplo, aquellas que usan Entrenamiento de Ensayo Discreto, y aquellas que combinan un enfoque conductual y de desarrollo.

Elegir intervenciones que se adapten a su hijo y a su familia.

Hay algunas preguntas prácticas y personales que deberá considerar junto con la evidencia antes de comprometerse a una intervención. Las siguientes preguntas pueden ayudarlo a decidir si una intervención es una opción viable para su familia:

  • Costo: ¿es asequible la intervención? ¿Puedes obtener fondos para ayudar?
  • Tiempo y participación: algunas intervenciones requieren mucho tiempo y requieren mucha participación de los padres. ¿Puede su familia comprometerse con esto? ¿Qué necesitarías hacer para que funcione?
  • Disponibilidad: ¿esta intervención está disponible en su área? ¿Hay alguna manera de usarlo si no es así? ¿Hay plazas disponibles en el programa?
  • Niño en forma: ¿la intervención satisface las necesidades actuales de su hijo?
  • Ajuste familiar: ¿la intervención cumple con las metas y necesidades de su familia? ¿La intervención encaja con las creencias y valores de su familia? ¿O se pueden hacer ajustes para acomodarlos?
Los servicios de intervención temprana a menudo proporcionan intervenciones y terapias como paquetes o programas. Lea sobre las características de un buen servicio de intervención.

Señales de advertencia de que las intervenciones no valen la pena

No todas las intervenciones funcionan, y algunas pueden tener riesgos. Aquí hay algunas señales de advertencia de que una intervención podría no valer su tiempo y dinero:

  • Afirma que una intervención curará a su hijo o haga que su hijo sea "normal": no hay cura para el trastorno del espectro autista (TEA).
  • Jerga: el lenguaje científico no necesariamente significa que el enfoque es científico.
  • Intervenciones cuyos costos parecen desproporcionados a lo que están ofreciendo: estos podrían centrarse más en las ganancias que en ayudar a su hijo.
  • Intervenciones que no son apropiadas para su hijo.: estos pueden desperdiciar tiempo y energía que se gastarían mejor en intervenciones que probablemente den como resultado mejores resultados.
  • Testimonios o anécdotas sobre la intervención: los testimonios no reemplazan la investigación de calidad. Puede haber muchas razones por las cuales una intervención parece haber funcionado para familias que dan testimonios; por ejemplo, la familia podría haber estado haciendo algo más que ayudó, la mejora podría haber sido simplemente consistente con el desarrollo esperado del niño, o podría ser el efecto placebo.